Centro educativo: Escuela Rural N.º 110
Localidad: Pueblo Gallinal, Paysandú
Grupo: Multigrado de 3° y 4° grado
Nível / edades: 8 y 9 años
Cantidad de integrantes: 16
Referente: Luciana Silveira
Tutora de La Greencubadora: Ma. José Manivesa
Centro educativo: Escuela Rural N.º 110
Localidad: Pueblo Gallinal, Paysandú
Grupo: Multigrado de 3° y 4° grado
Nível / edades: 8 y 9 años
Cantidad de integrantes: 16
Referente: Luciana Silveira
Tutora de La Greencubadora: Ma. José Manivesa
El poder de las naranjas
El proyecto surge de la observación del entorno cotidiano en Pueblo Gallinal (Paysandú), una localidad con una fuerte actividad citrícola donde las cáscaras de naranja suelen acumularse como desecho en la vía pública. Ante esta problemática, las niñas y los niños de 3.° y 4.° grado de la Escuela Rural N.° 110 (compartida con segundo ciclo) asumieron el desafío de transformar este residuo local en un recurso valorizable.
Se trata de una investigación escolar con enfoque científico, tecnológico y comunitario. El proceso parte de las interrogantes de las niñas y los niños sobre el origen y la extracción del aroma cítrico, promoviendo la recolección de cáscaras en hogares y la vía pública. A través de la experimentación con métodos de extracción (maceración en alcohol, aceite y prensado), el grupo analizará la estructura de la cáscara y el limoneno. Finalmente, los extractos obtenidos se utilizarán para elaborar productos sustentables (velas, jabones de glicerina, perfumes ecológicos y repelentes), devolviendo a la comunidad un beneficio directo basado en la economía circular.


El primer encuentro virtual comenzó con las presentaciones y una introducción guiada por preguntas orientadoras, lo que le permitió al grupo relatar sus intereses y descubrimientos acerca del poder de las naranjas. A continuación, se realizó una lluvia de ideas para definir el alcance de la investigación. En esta instancia aparecieron propuestas que iban desde jabones con aroma a naranja, velas y cremas personales, hasta desengrasantes y repelentes para la huerta, además de perfumes para ambientes. Finalmente, mediante una votación por mayoría (con 13 o 14 votos de los presentes), el propio grupo decidió que la primera etapa de la experiencia se enfocaría exclusivamente en la elaboración de perfumadores ambientales y personales.
A partir de allí, el diseño de los pasos a seguir se convirtió en una construcción colectiva. Para rescatar los saberes locales de la comunidad, se planificó una entrevista a Gabriela, la tía de un compañero que elabora preparados naturales en la zona, definiéndose una lista de preguntas clave sobre la extracción del aroma.
Uno de los momentos de mayor debate y conexión con su realidad territorial surgió al hablar de los materiales. Los niños y las niñas reflexionaron sobre el hecho de que a Pueblo Gallinal no llegan los mismos recursos que a Paysandú, asumiendo con resiliencia el desafío de adaptar las recetas tradicionales a lo que hay disponible en sus hogares (como alcohol, vinagre, clavos de olor o canela) y la importancia de cuidar el almacenamiento en frascos oscuros para evitar que se descompongan. Se acordó que todo este proceso de ensayo y error quedará rigurosamente asentado en las observaciones del cuaderno de campo.



Para el cierre, se planteó el desafío de cómo se medirán científicamente los futuros experimentos. Se diseñó una tabla de registro cualitativo para evaluar las muestras mediante tiritas de papel, midiendo variables clave como la intensidad, la aceptación y la durabilidad del aroma. La propuesta quedó abierta para que el grupo defina el registro entre el pizarrón, sus cuadernos y herramientas digitales (como un Google Form), sumado a la idea de elegir un "panel de cuatro expertos" en representación de la clase, lo que los hizo sentirse verdaderos científicos evaluadores.
Se cerró el encuentro con la tarea de investigar sobre los beneficios de los perfumadores naturales frente a los industriales, dejando los frascos listos para transformar el próximo encuentro en un auténtico laboratorio de perfumistas.