Agrupamiento Arcoíris

Centro educativo: Agrupamiento Arcoíris (Escuelas Rurales N.° 22, 67 y 70) 

Localidad: Escuelas rurales cercanas al Arroyo Guaviyú, Quebracho, Termas de Guaviyú y Santa Kilda

Grupo: a definir

Nível / edades: 6 a 12 años

Cantidad de integrantes: 16

Referente: Laura Terán, Vanessa De Benedetti y Macarena Ravera

Tutora de La Greencubadora:  Ma. José Maniversa

Preámbulo

El año pasado, el agrupamiento realizó estampados en lienzo utilizando la técnica de machacado directo para la fiesta de fin de curso. El gran entusiasmo del grupo al ver cómo los colores se transferían a la tela motivó este nuevo paso: investigar métodos para capturar y preservar esos pigmentos en el tiempo, ampliando su aplicación tanto a lienzos como a acuarelas. El propósito es generar sus propios colores de forma natural y a partir de recursos locales.

A través de esta iniciativa, se promueve la exploración, investigación y experimentación con materias primas orgánicas, reconectando a los estudiantes con su entorno. En los próximos meses, los alumnos asumirán el rol de pequeños científicos y artistas; explorarán la biodiversidad de Paysandú para transformar elementos naturales en herramientas de expresión creativa mediante el estampado botánico y la elaboración de acuarelas artesanales.

Más allá del aprendizaje técnico, el proyecto busca despertar la sensibilidad ambiental y el sentido de pertenencia de las infancias rurales. Demuestra que la naturaleza no es solo un paisaje estático, sino un espacio vivo con el cual dialogar y crear en armonía. Asimismo, fomenta el empoderamiento comunitario mediante una práctica colaborativa e investigativa que sustituye insumos convencionales por un producto local, original y respetuoso con el ambiente.

Objetivos Principales
  • Investigar y experimentar: Determinar los métodos óptimos para la extracción de color y la fijación de pigmentos naturales (evaluando medios de extracción, tiempos de cocción y conservantes) para su aplicación en lienzos naturales ("cardenales") y acuarelas ("colibríes").
  • Reconocer el entorno: Identificar la flora local (tanto nativa como exótica), reconociendo hojas, cortezas, frutos y flores que posean propiedades tintóreas.
  • Fomentar la sustentabilidad y el arte: Promover prácticas artísticas basadas en insumos de origen natural, revalorizando la flora autóctona y el respeto ambiental mediante la sustitución de tinturas químicas contaminantes.

Primer encuentro

El encuentro se desarrolló a partir de una serie de preguntas orientadoras para que los y las jóvenes estudiantes relataran sus descubrimientos, los avances alcanzados y el espíritu que guía su colorida investigación. Para lograr una participación fluida y resolver las dificultades de audio, la dinámica se organizó escuela por escuela en un aula virtual. Esta modalidad facilitó que cada niño y niña pudiera participar y escuchar a los demás, considerando que cada centro educativo ha venido actuando de manera autónoma, utilizando diferentes plantas y metodologías de extracción según su entorno. Esta instancia, además de propiciar el diálogo entre escuelas, complementó y enriqueció la investigación. El proyecto tiene sus propios desafíos y vericuetos, por lo que trabajar en grupo, sin duda, facilita y potencia su desarrollo.

A partir de las presentaciones de cada escuela, se logró un esquema colaborativo para sistematizar el mapeo de la flora y de los insumos locales empleados hasta el momento, además de trazar los caminos a seguir en las próximas etapas. Los niños y las niñas demostraron un alto nivel de creatividad y conciencia ambiental al balancear el uso de especies nativas y exóticas con descartes domésticos y escolares. Entre las materias primas identificadas se encontraron hojas de guayabo y molle; flores de ceibo; macachín amarillo, Santa Rita, ligustro y césped; así como hojas de eucalipto. A esto se sumaron cáscaras de cebolla, mandarina, naranja y banana provenientes de la cocina escolar.

Durante el plenario se remarcó el principio ético del proyecto: el respeto a la naturaleza mediante la recolección responsable. Los y las jóvenes estudiantes explicaron cómo priorizan aquellos elementos que la planta ya no utiliza o que se encuentran en el suelo (como pétalos de rosa y hojas caídas), o bien recursos que se hallan en abundante disponibilidad en el paisaje rural, como las hojas de eucalipto.

El grupo compartió con mucho entusiasmo que ya ha experimentado en frío y en calor empleando tres técnicas de extracción diferenciadas: el machacado directo, la decocción en agua caliente y la maceración en alcohol durante 15 días. De este modo, el equipo ha logrado asociar cada planta a una fórmula específica y a una aplicación concreta sobre soportes de lienzo y papel.

En este proceso surgió un hallazgo inesperado: aparecieron hongos en un lienzo cuya tinta quedó destapada. Lejos de desanimarlos, este "error" validó la necesidad real de investigar métodos de conservación orgánica. Además, descubrieron de forma autónoma el potencial fijador de elementos cotidianos como el óxido de hierro, la sal, el limón y el vinagre.

El próximo desafío será avanzar con el uso de mordientes. Aunque han investigado sobre plantas tintóreas y distintos métodos, aún deben comprobar la capacidad de estos fijadores para mantener la tinta en el lienzo frente a los lavados y el secado al sol. Esto formará parte de los próximos ensayos, junto con una consulta a las familias para averiguar quiénes han teñido a mano alguna vez, qué insumos empleaban y así rescatar los saberes tradicionales.

Finalmente, el grupo mantiene abierta una línea de reflexión socioambiental que investiga los beneficios del teñido natural frente a los impactos de la industria textil convencional.

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