Otros de los proyectos apoyados
En tanto, en la escuela 2 José Pedro Varela de Florida, 16 alumnos de sexto año trabajan en base a “los problemas que causan los residuos domésticos y cómo abordarlos”. En la escuela 405 de Punta de Rieles participan 27 alumnos de primero a tercer año -aunque llevado adelante por los de tercero- con el proyecto Nuestra Huerta, en el que, principalmente, “están sembrando todo en macetas, cajones y bidones, una forma de cultivar en espacios reducidos”.
En la escuela 104 de Conchillas, uno de los grupos es de 26 integrantes de primero y segundo año y la temática del proyecto es la “elaboración de compost a partir de residuos del comedor de la escuela”. El grupo de cuarto año de la misma escuela se compone de 19 integrantes y se propone delimitar un plan “sobre qué hacer con los desechos plásticos” de la comunidad de Conchillas.
Por último, en la escuela 185 Mahatma Gandhi, de Las Piedras, hay 103 integrantes de segundo año. El proyecto se titula Reciclajuegos, y es una continuidad de un proyecto del año pasado centrado en el reciclaje. En esta ocasión, “la propuesta busca unir y estudiar las posibilidades de los materiales reciclables en la elaboración de juegos y espacios para la escuela, específicamente en el patio escolar”.
“Los objetivos fueron cambiando: antes estaban más enfocados en la investigación, y lo mantenemos, pero ahora sobre todo buscamos la construcción colectiva del saber socioambiental”, resumió Sayagués sobre los objetivos de la Greencubadora. Otra de las búsquedas es “fortalecer a las comunidades donde esos proyectos se insertan: que se involucren y se apropien, para que tengan mayor impacto y permanencia, además de ir generando mayor conciencia sobre los temas ambientales”. Asimismo, la coordinadora del proyecto subrayó que a pesar de que se centran sobre todo en niños, niñas y adolescentes, incorporaron la formación docente porque la consideran “clave”.











