Centro educativo: Escuela N.º 8
Localidad: San Carlos, Maldonado
Grupo: Cultivadores hidropónicos
Nível / edades: 10-12 años
Cantidad de integrantes: 23
Referente: Jessica Brito
Tutora de La Greencubadora: Ma. José Manivesa
Centro educativo: Escuela N.º 8
Localidad: San Carlos, Maldonado
Grupo: Cultivadores hidropónicos
Nível / edades: 10-12 años
Cantidad de integrantes: 23
Referente: Jessica Brito
Tutora de La Greencubadora: Ma. José Manivesa
El objetivo de este proyecto es optimizar el funcionamiento de un sistema hidropónico que fue implementado en 2024.
A partir del cultivo de hidroponia con lechugas, se espera lograr un sistema automatizado con una bomba de oxigenación alimentada por energía solar. Esta mejora, no solo reemplaza la intervención manual, si no que además permitirá asegurar una circulación constante de nutrientes y una oxigenación superior de la solución nutritiva, sentando las bases para un crecimiento vegetal más saludable y un sistema más sostenible.
En este segundo año de trabajo, el grupo ha evaluado varias alternativas al sistema de oxigenación, y ya comenzaron a descartar algunas opciones de acuerdo a las ventajas y las desventajas en relación al objetivo.
Sistematización del proceso:



¡La Aventura Hidropónica!
Un martes tempranito de junio, nos encontramos con el Club de Ciencia de la Escuela N.º 8, "Los Cultivadores Hidropónicos". Nos contaron su interesante proyecto de la hidroponía y cómo lograr que funcione mejor. ¿Y qué es eso de la hidroponia? ¡Es cultivar plantas sin tierra, solo con agua y nutrientes! Aunque requiere algunos otros cuidados que ya nos revelarán.
Desde el primer momento, el salón de clases estaba lleno de energía: los diseños del proyecto formaban parte del espacio y el grupo tenía muchas ganas de compartir lo aprendido.
Tienen por delante un gran desafío: ¡hacer que su sistema hidropónico funcione aún mejor, con un sistema automático que les permita optimizar la oxigenación y sustituir la agitación manual! Desde 2024, están investigando sobre esta temática, y ya descubrieron diversas maneras de cultivar sus hortalizas.
En este primer encuentro, recordamos lo que ya sabían sobre el proyecto, hicimos una breve introducción sobre La Greencubadora, y hablamos sobre qué entendemos del Ambiente y la Sostenibilidad.
Como son un grupo muy entusiasta, nos dividimos en equipos. Usando frases clave del proyecto, ¡nos concentramos en contar todo este trabajo maravilloso, para entender lo importante de la investigación!



Reflexionamos sobre la energía solar, los alimentos saludables, las soluciones para los problemas y la importancia de un proyecto sostenible. Recorrimos las etapas de todo lo aprendido este año que pasó desde que iniciaron el proyecto. Además de todo esto, cada integrante del club, logró contar algo de sus prototipos, que eran parte de la decoración del salón.
Para terminar, niños y niñas colaborando juntos, lograron conectar cada frase, cada etapa en el pizarrón con flechas de colores. Fue un momento de reflexionar en colectivo y evaluar cómo todo este nuevo conocimiento y experiencia se relaciona, además de ver los beneficios esenciales para el ambiente!
Y, por supuesto, surgieron nuevas preguntas para seguir investigando en nuestro próximo encuentro... ¿Quieren saber cuáles? Por ejemplo: ¿Qué son las energías renovables? ¿Cuáles son sus ventajas y desventajas? ¡La aventura continúa!



En este segundo encuentro de nuestra aventura hidropónica, el grupo ha avanzado con un entusiasmo contagioso en la optimización de su sistema de cultivo de lechugas, y con el prototipo final a horas de su implementación junto a Wilson. Por tanto fue el momento de profundizar en conceptos que, aunque antes parecían lejanos, ahora cobran sentido en cada parte del proyecto.
Las 3 R en Acción y la Raíz de la Sostenibilidad
Revisamos a fondo las 3 R: Reducir, Reutilizar y Reciclar y cómo las han aplicado en cada etapa del proyecto. Fue contundente ver cómo la reutilización de materiales de la escuela y de sus casas dio forma al prototipo inicial, demostrando que la creatividad, el trabajo en equipo y en red, y el ingenio son grandes aliados del cuidado ambiental. Conversamos sobre la reducción en el consumo de agua, un pilar de la hidroponía, al airear el sistema y aprovechar el agua de lluvia. Además, destacamos cómo este método de cultivo, al ser optimizado, resulta mucho más eficiente y ahorra recursos frente a los métodos convencionales. El grupo no solo conocía estos conceptos, sino que los compartía con una claridad y un entusiasmo inspirador, demostrando que los aplicaron de forma práctica a lo largo del proyecto.



También nos detuvimos a recordar qué hace que un proyecto sea verdaderamente sostenible. Después de las vacaciones, se nos habían olvidado algunos conceptos, y era importante entender cómo este proyecto está diseñado para cuidar el ambiente, a las personas que manipulan el sistema hidropónico, y la economía de la escuela y las familias. Además de la importancia de lograr un alimento saludable en un espacio reducido, sin contaminantes químicos y con bajo consumo de agua, que integra una fuente de energía renovable como la solar.
Mapeando Nuestro Ecosistema de actores
La actividad central fue, sin duda, la creación del mapa de actores y relaciones. Nos propusimos conocer a todas las personas y organizaciones que han colaborado o interactúan con el proyecto, y a aquellas que nos gustaría involucrar en el futuro. Con preguntas disparadoras, y trabajando en equipos, cada uno se sumergió en la tarea de identificar a los actores y las relaciones que tejen la red del proyecto. Fue muy interesante ver la diversidad de los mapas, la creatividad para reflejar los círculos de cercanía y cómo algunas personas y organizaciones fueron percibidas desde diferentes perspectivas por cada equipo.
Los pósteres con sus mapas son una prueba contundente del ecosistema con el que conviven los cultivadores hidropónicos y la red de sinergias que han construido y que hacen posible este proyecto. Entre estas sinergias se destaca por ejemplo la colaboración de Wilson, un vecino productor de hidroponía que les ha contado todos sus secretos, y hasta ha venido a la escuela a mostrarles cómo hacerlo.
Esta nueva herramienta de mapa de actores y relaciones, brindará información valiosa para las próximas etapas. Por eso les dejamos los posters, para que conozcan más del ecosistema con el que conviven los cultivadores hidropónicos y la red de sinergias que han construido.
¡La aventura continúa!
¡La Aventura Hidropónica! Parte 3: Ahora más resiliente
En nuestro tercer encuentro, la aventura hidropónica nos llevó por un camino inesperado. Los niños y las niñas contaron que, durante el mes anterior, habían atravesado una situación que en su momento sintieron como un contratiempo. Al intentar instalar el panel solar, tuvieron que trasladar la mesa de hidroponía a un pequeño invernadero con menor respiración. Las plantas no crecieron como esperaban, y los hongos comenzaron a aparecer, silenciosos. Con el paso de los días, descubrieron que el nuevo espacio no ventilaba correctamente. Las condiciones iniciales habían cambiado, y el modelo ya no era replicable: no podrían comparar el efecto de la aireación automática con el panel solar.
Esa experiencia, que al principio les trajo frustración y desaliento, se convirtió en el punto de partida de una conversación profunda. Hablamos sobre la resiliencia, una palabra que el grupo aprendió y representó con la imagen de una caña de bambú: firme y flexible a la vez.
Para conectar con la idea de la resiliencia, conversamos sobre la posibilidad de ver un problema como una oportunidad. Compartimos la fábula del campesino, su hijo y el caballo, que nos enseñó que lo que hoy parece mala suerte, mañana puede ser una oportunidad y algo positivo. Además, repasamos ejemplos de personas famosas que, a pesar de sus fracasos, lograron grandes descubrimientos. Como es el caso de Albert Einstein uno de los científicos más reconocidos hasta hoy.



A través de preguntas como: "¿Qué efectos tuvo este percance en el proyecto?" y "¿Qué aprendimos de esta situación?", el grupo se dió cuenta de que no veían el problema con la misma frustración que antes. Se empoderaron al entender que de este proceso no solo salió un nuevo comienzo, sino que también desarrollaron una nueva forma de ver los desafíos. La reflexión fue clave para procesar el percance y conectar con la definición de resiliencia y sentirse mucho mejor para seguir adelante.
Antes de continuar con la siguiente actividad, fuimos a recorrer la huerta y el sistema hidropónico… y claramente en el recorrido surgieron nuevas preguntas y respuestas que nos fueron preparando aún más para la feria departamental de Maldonado. Pero esto no quedó acá…



Con una nueva mentalidad, era el momento de prepararse para la feria de ciencias. El objetivo de la actividad era repasar lo aprendido de forma lúdica y relajada. Así, planteamos un escenario en el que un "jurado internacional de científicos y científicas" había llegado para evaluar los clubes de ciencia y hoy vendría a las escuela N.º 8 de San Carlos.
Se armaron equipos de 2 a 4 participantes. Algunos se disfrazaron con pelucas, pañuelos y sombreros para actuar como jurado. Además el jurado venía de rincones muy remotos del planeta y sus nombres eran muy divertidos. El desafío era que los y las estudiantes se pararan frente al público a contar y responder sobre el proyecto, tal como lo harían en la feria. Este juego no solo les preparó para la presentación, sino que los ayudó a relajarse y sentirse más seguros al hablar de su proyecto. El encuentro mostró como la diversión y la creatividad pueden ser grandes maestras a la hora de aprender y superar obstáculos. El grupo se divirtió muchísimo con esta actividad.
La Aventura Hidropónica: El Arte de Comunicar en 3 minutos
En este nuevo encuentro, la aventura se centró en la comunicación.
El objetivo principal era que cada niño y cada niña lograran difundir su proyecto de forma clara, breve y atractiva, utilizando el formato de Elevator Pitch como herramienta mientras se divertían e incorporan nuevas habilidades. Nos inspiramos en algunos videos que compartimos en la previa, y que nos ayudaron a analizar y reflexionar sobre la comunicación y los contenidos fundamentales.
Comenzamos la mañana con un rompehielos que promueve la creatividad y la práctica del hablar en público: la dinámica “El poder misterioso”.



A partir de un recorrido por el patio de la escuela, cada estudiante eligió un objeto que le llamaba la atención: una hoja, piedra, una rama o semilla. El desafío era inventar un superpoder para ese objeto, cuyo fin fuera cuidar el ambiente, regenerar o restaurar un ecosistema. Luego, realizaron una minipresentación de 30 segundos para contar su idea y hacer algún gesto mostrando como funciona.
De vuelta en el salón, dimos paso a la actividad principal: el “Elevator Pitch”. Abrimos un espacio de reflexión con algunas preguntas como por qué creían que una buena comunicación era importante para el proyecto, qué canales empleaban y si alguna vez habían oído hablar de este concepto. Compartimos percepciones y definiciones con la ayuda de videos cortos, lo que nos permitió pensar sobre los aspectos relevantes para una comunicación efectiva y breve que se daría a alguien en un elevador, destacando la claridad, el gancho, el entusiasmo y la brevedad.



A partir de esto, construimos de forma colaborativa una lista de los temas principales que debían estar presentes en el Pitch, con un tiempo máximo de 3 minutos por video. Definimos la estructura esencial, que incluía el Gancho (pregunta o dato curioso), el Problema que buscaban resolver, la Solución (su proyecto), quiénes y para quiénes estaba dirigido, el Beneficio (impactos económicos, ambientales y sociales) y un llamado a la acción. El grupo también incluyó otros aspectos relevantes, como los desafíos y los aprendizajes.
En la actividad central, “El Guión”, nos reagrupamos en equipos de 3 a 5 personas, y cada uno eligió 4 de las preguntas clave de la estructura y elaboró un guión. El siguiente paso fue practicar hasta sentirse confiados y seguros para realizar las grabaciones.
Finalmente, pasamos a la revisión de los guiones, ensayos y grabación que completaron después con la maestra Jessica. Se utilizó un rincón tipo “set de grabación” con un fondo neutro y buena luz en el laboratorio de la escuela.
La propuesta finalizó unos días después, con los videos y un proceso de edición, que asento los pasos a seguir: realizar una estrategia de comunicación, un guión y un vídeo definitivo, definir los canales.
¡La Aventura Hidropónica cierra su ciclo 2025!
En este nuevo encuentro, la aventura llegó a su gran final, concentrándose en repasar e integrar los aprendizajes y las vivencias de todo el proceso. El objetivo principal era crear un espacio de celebración y reflexión, dejando un registro auténtico de los "senti-pensares" del grupo.
La propuesta finalizó unos días después, con los videos y un proceso de edición, que asento los pasos a seguir: realizar una estrategia de comunicación, un guión y un vídeo definitivo, definir los canales.



Para arrancar con energía y diversión, dimos paso al rompehielos: la dinámica "Canasta revuelta de aprendizajes". El desafío era repasar de forma ágil y lúdica los principales conocimientos técnicos que habían incorporado a lo largo de los encuentros. En una ronda, cada participante se pasaba un ovillo de lana verde, el cual simulaba ser una lechuga hidropónica. Antes de lanzar la "lechuga", cada niño o niña debía nombrar un concepto aprendido en el proceso o algo relacionado con el proyecto, como "energía renovable," "pH," "resiliencia" o "reciclar", entre muchos otros. La expectativa y la colaboración surgieron cuando alguien no recordaba y se gritaba la frase clave “canasta revuelta”, impulsando al grupo a entreverarse y comenzar de nuevo con el objetivo de lograr una entrada en calor muy dinámica y un repaso ameno.
El segundo momento, colectivo y artístico, consistió en armar equipos y representar una etapa clave o particular del proceso, a través de una actuación, con disfraces como gorros, pelucas y lentes, involucrando a otros actores del proyecto. Esta actividad, además de poner en juego la imaginación, algunos conocimientos adquiridos y muchas risas, se convirtió en un recuerdo creativo y registro de esas vivencias especiales.



Para el cierre, propusimos un momento de introspección profunda. En una ronda en el piso, nos tomamos unos minutos para cerrar los ojos y respirar, buscando conectar con las primeras palabras que surgían al senti-pensar la experiencia completa. Luego, compartimos lo que sentíamos y lo que nos llevábamos de toda la aventura. El momento final fue de silencio, acompañado por la escritura individual de esas palabras en Post-its, que luego colocamos en un papelógrafo con el dibujo de una lechuga.


